Masajes para madres

Llevaba meses con un vale en la mesita de la entrada diciéndome: “Anna, utilízame ya o caducaré. Entonces no valdré nada”.
Hice caso al vale y llamé para pedir hora. Era un vale para unos baños termales + masaje relajante de 1 hora. Me lo regaló una tía por Navidad, viendo que, más que ropa o cremas (que también necesito), necesitaba descansar un rato.

Y ayer llegó el día. La abuela se quedaba con los niños y yo sólo estaría unas horitas fuera. En una mochila metí el bikini, una botella de agua, las gafas de sol y sin querer me llevé toallitas y paňales. Cosas de madre.
Antes de salir me puse rápido un poco de pintalabios y luego achuché a los peques y les dije: “mamá se va a relajar pero ahora vuelve”.

En la calle me sentí libre y sonreía como las protas de los anuncios que caminan alegres por la ciudad.

Llegué puntualísima al centro*. Me pusieron dos pulseritas, una para los baños termales y otra para el masaje. Seguidamente me acompaňaron al vestuario y me dieron un albornoz y zapatillas.
Una vez con el atuendo puesto y el biquini debajo, me llevaron a la zona de spa. “Nuestros baňos termales tienen diferentes temperaturas blababla y ya te vendremos a buscar para el masaje”. Me lo explicaba un chico muy motivado que luego me dio una palmadita en la espalda rollo: anda mujer vaya careto cansada que llevas, saldrás como nueva.

Empecé por la baňera grande. La temperatura era ideal, calentita pero no demasiado. Me senté en una esquina y en seguida cerré los ojos. Quería aprovechar ese momento al máximo. Confieso que me costó mucho desconectar, pero poco a poco me dejé llevar por el rollo termal.

Aire_1
En total hay 5 baños. Como estamos en verano la que más me gustó fue la de 16 grados.

Te metes en la caliente, luego en la superfría, continuas con la templada… Así explicado parece un coňazo pero mi cuerpo empezó a notar un cosquilleo con los bruscos cambios de temperatura y noté como mi sangré me lo estaba agradeciendo. Entonces ya podía cerrar los ojos y no pensar en nada. Sólo escuchaba sonidos de agua y una suave música muy acorde con el ambiente spa.

Estaba ya casi soňando cuando una vocecita me susurró: “ya es el momento de tu masaje, sígueme.” Dios, lo mejor aún estaba por llegar.
Salí de la baňera templada y seguí a la vocecita. Me llevó hasta Issac.

Issac era alto. Issac me sonrió. Issac también susurraba y también me dijo que le siguiera
(Y yo a un masajista le sigo a donde sea.)

Nos dirijimos a un espacio de cabinas acojedoras y allí me pidió que me quitara el albornoz y me tumbara en la camilla con la cabeza hacia abajo.
Le pregunté si me quitaba la parte de arriba y me contestó: “ya te la quito yo.” ¡Dios!
Obedecí. Me tumbé boca abajo, metí la cabeza por el agujero de la camilla y me relajé. Luego Issac me desabrochó el bikini y mi corazón empezó a ir a mil. No sé si me voy a poder relajar, pensé.

“¿Te gusta suave o fuerte?” me preguntó. “Fuerte, Issac, me gusta fuerte.”

De repente noté sus manos calientes sobre mi cuerpo. Presionó fuerte y así estuvo unos segundos. Luego pasó a los pies… Y lo que vino después no os lo puedo contar. Fue una experiencia demasiado intensa para ser relevada en un blog de maternidad.

Bromeo. Pero sí, cierto es, fue una experiencia increíblemente relajante. De hecho, cuando Issac me daba el masaje por delante se me escapaban sonrisas de placer. ¡Mmmmmmh!
Estaba totalmente ida cuando Issac me susurró: “ya hemos terminado.”Aún con los ojos cerrados le dediqué la mejor de mis sonrisas. Issac me había relajado pero bien.

Una vez incorporada le miré a los ojos y me acordé de que tenía los pies muy sucios. Aquella maňana Tomás y yo habíamos jugado descalzos en el patio y la baldosa deja una suciedad de esas que se incrustan. No sé realmente por qué os cuento este detalle pero si no lo escribo es como si os engañara.

Pero nada, olvidad esto último y quedaros con lo siguiente:

  1. Un masaje de una hora es de lo mejorcito que se le puede regalar a una madre (o padre) (o de hecho a cualquier persona a la que no le importe que la toque un desconocido de pies a cabeza).
  2. Si algún día os topáis con un masajista llamado Issac prepararos para algo bueno. ¿Por cierto: es Issac o Isaac?
  3. Y ya que estamos…. id con los pies limpios.  🙂

Y hasta aquí mi historia de hoy. ¡Besos!

*(Como no dejan hacer fotos de los baños os he hecho un fotomontaje cutrillo).

PD: El masaje que me hicieron, aunque suene erótico a momentos, no lo fue para nada.
Fue puramente relajante. Y altamente recomendable.

 

IMG-20160810-WA0009
Zona de relax, donde me dieron un cava al acabar el masaje. 🙂

2 comentarios sobre “Masajes para madres

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s