Madre sin complejos.

Hoy dedico un post a mis complejos. O mejor dicho: excomplejos.

He observado que desde que soy madre el físico me da algo igual. Me gusto más como soy. No sé si le pasa a otras madres pero en mi caso ha subido la autoestima. Es curioso porque, aunque el tiempo va dejando rastro, mi percepción de ese rastro, es positiva. Puede que la maternidad te haga ver las cosas de otra manera, a mi me ha dado alas (aunque por otro lado me las ha cortado, pero eso ya es otro tema….).

Con “alas” me refiero a que me siento menos atada a las obligaciones estéticas que marca la sociedad  y disfruto el poder salir a la calle sin “embellecedores”. A veces incluso creo que las ojeras me sientan bien.

Mi tiempo no da para más y prefiero mil veces tumbarme a leer un libro con mi hijo que depilarme también la otra pierna. ¡Así es! No es que vaya hecha un desastre sino que he aprendido a verme bien sin tener que cumplir con los “deberes de belleza”. Crema hidratante, un poco de máscara de pestañas y arreando. Y si hay tiempo, y, sobre todo, GANAS, me arreglo más. Y la otra pierna, pues se queda sin depilar.

Con la edad también he aprendido a desprenderme de ciertos complejos. Complejos que no me han martirizado pero que sí han sido molestos durante alguna época de mi vida.

Aquí va mi lista de excomplejos que ahora llamo “rasgos interesantes”.

1. Pelos en los brazos

pelosbrazos
Así estirando podéis ver que tengo los pelos bastante largos. Cuando estoy morena se ven aún más, parece que tenga los brazos iluminados.

Tengo una buena mata de pelo rubio en los brazos. De pequeña me daba mucha vergüenza y mi madre me animaba diciendo que de mayor caería. Pero no, para nada ha sido así, sigo bien peludita. En el colegio una chica me dijo con cara de asco: “¡Pero cuánto peloooooo! ¡Pareces un oso!!” Y por muy bonitos que sean los osos aquel comentario me dejó ko. Recuerdo que le quise decir: “Pues tú, pues tú….¡pareces una rana!” Pero no me atreví. Mecachis…

Ahora, sin embargo, mis pelos del brazo y yo convivimos armónicamente. Evidentemente me los podría depilar pero como ya no me molestan prefiero dejarlos tal como son y fardar de ser la chica con los brazos más peludos y rubios.

 

2. Piernas con forma de X

Esta foto no me gusta nada…. pero oye, así soy yo de detrás. Y sí, es cierto, ahora que me veo, observo que las piernas van como hacia dentro. ¡X total!  ¡Qué pena no haberlo corregido cuando era pequeña porque seguro que tiene que ver con los pies, que veo que también se van hacia dentro.

Una querida amiga, sin pretender molestar, me dijo: “¡Así de detrás tus piernas son una x!”. Un simple comentario (además de cierto) que no me sentó muy bien. Hasta entonces ni me había fijado y, de repente, tenía complejo de X.

Pero eso fue hace años. Ahora ya las muestro con orgullo y mis bellas x-legs se pasean estupendas por la ciudad con pantalones cada vez más cortos. ¡Ah! Y fardando también, como ya he comentado alguna vez, de una blancura total, pelillos y morado ocasional.

 

3. Sonrisa de joker

sonrisa

No he encontrado ninguna foto en la que me vea sonrisa de joker. El caso es que alguna vez me han dicho que tengo sonrisa de joker. No sé si eso es bueno o es malo pero que yo sepa ese personaje no es que sea muy agradable a la vista. Sea lo que sea, no me afecta mucho y siempre he sonreído mucho, me parezca a ese tipo o no.

 

4. Mi huevo frito

huevofrito

De niña  me quitaron una mancha de nacimiento y cicatrizó fatal. Un amigo dijo que la cicatriz parecía un “huevo frito”. Ese comentario me encantó y desde entonces la llamo así. También la han llamado “tiro de bala” o “sol amorfo”, pero, sin duda, el huevo se lleva la palma.

Preferiría no tener la cicatriz pero el huevo frito acompañado de pelillos rubios componen un brazo muy original.

 

5. Mi cara, destacando la nariz.

De pequeña siempre me fijaba en las narices pequeñas. Cuando, de repente, la mía empezó a crecer y a crecer me asusté un poco. La odié durante un tiempo pero finalmente la he aceptado tal y como es.

No obstante, aquí algunos comentarios que ha tenido que recibir la pobre napia:
-Una amiga me dijo que tenía la nariz en forma de zig zag y me lo dibujó con su dedo en el aire para que quedara claro.
-Un niño en el colegio me dijo que parecía Steffi Graf.
-Otro, qué tenía una bola enganchada a la punta de la nariz.
-Y otra, que de lado tenía un poco perfil de bruja.
-El último simplemente me comentó, y de eso hice un breve post hace un tiempo, que de perfil tenía una nariz enorme (mientras mirábamos la lluvia de estrellas tumbados en la hierba).

Aparte he visto que tengo celulitis en la barbilla, bigote rubio (que paso de quitarme) y hace poco un amigo me dijo que ¡vaya ojeras y patas de gallo!

En fin, nada que no sea cierto.

Pero aquí aprovecho para dar mi opinión: Creo que es más importante decirle a uno cuando tiene un trozo de espinaca en el diente, que recordarle que tiene una nariz con bola enganchada.

Hagamos comentarios útiles y alegrémonos el día con un “¡Qué bien te sienta esa camisa! Y, de paso, “quítate ese moquillo seco que tienes en la nariz.” Seamos productivos.

 

5. Mis tobillostobillos2

Nunca me había percatado de que tenía tobillos anchos hasta que alguien me dijo que así era. Pues eso, no luzco tobillo fino pero quizá eso me haga más estable. Los pies están bien apoyados en el suelo. 🙂

 

 

6. Mis brazos que cuelgan (con salero en la mano o no)

Pensaba que por el hecho de cargar niños durante tantas horas mis brazos se pondrían más fuertes. Pero no, siguen siendo una masa blanda y, además, parece que va en aumento.

En cuanto vuelva a tener algo de tiempo haré alguna visita al gimnasio para ver que podemos hacer. Mientras tanto seguiré con el yoga ocasional y saludaré alegremente con el “shaking arm”.


 

Y hasta aquí el repaso por mis complejos, o mejor dicho excomplejos.

Ahora escribo de ellos con cariño y veo que es una pérdida de tiempo tenerlos. Algunos se pueden cambiar o disimular (maquillaje elaborado, horas de deporte, cirugía estética, etc.) pero yo, de momento, he decidido amarlos. O, al menos, es mi objetivo.

¡Os deseo un feliz día bellos y bellas!

perfil2

 

Modelo: La que escribe.
Fotos: El majo de Tó.
Vestuario: Resulta que me ensucié la ropa con papillas y le cogí ropa vieja a mi hermana. El pantalón me queda grande , el jersey está algo anticuado y las bambas son de Urban Outfitters. 

 

6 comentarios sobre “Madre sin complejos.

  1. Anita

    Pero que amigaschungas tienes Anuski. Yo pensaba q las amigas la veian a una siempre estupenda por eso de q el amor ciega… Anyway, me encanta el humor que tienes para reirte de ti misma. Eso te hace grande ¿amiga? Jejeje

    Me gusta

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